Memorias de una salvaje, de Bebi Fernández

¿Cómo describes con palabras un libro que ha cambiado tu forma de pensar? ¿Cómo se para una revolución? ¿Cómo se apaga el fuego que te quema tan dentro y tan hondo? La respuesta a las tres preguntas es la misma: no se puede. No se puede apagar el fuego que te quema cuando llega el momento de la lucha. No se puede parar una revolución. Y no se puede describir este libro con palabras. Ayer mismo, tras leer la última palabra, explote sumiéndome en un mutismo de diez minutos interrumpido solo por las lágrimas. Lágrimas de impotencia y furia por un libro lleno de realidad y de fuego, mucho fuego.

K es una chica de 19 años que, tras el asesinato de su padre, se ve obligada a compaginar sus estudios con un trabajo en la recepción de un club de alterne clandestino para saldar una cuenta pendiente con una organización que se dedica a la trata de mujeres. Una vez está metida en ese mundo, verá y vivirá en primera persona los horrores que los proxenetas les hacen vivir a todas esas mujeres que, habiendo sido engañadas, trabajan para ellos en contra de su voluntad y, al igual que K, tienen una deuda pendiente. A pesar de todo, Kassandra pasará de ser una mujer sometida por el miedo a ser toda una guerrera que aprenderá a defenderse a toda costa.

Esta novela no es más que la historia de las miles de mujeres que son obligadas a prostituirse. La historia de todas las mujeres a las que han cosificado, maltratado, engañado, comprado y vejado. Es un relato que refleja a la perfección la sociedad en la que vivimos: una sociedad corrupta, llena de trapicheos, a la que no le gusta meter las narices en ciertos temas por lo que pueda salpicar y que cierra los ojos ante la crueldad. Y por eso este libro es tan importante y necesario, porque no podemos seguir haciendo la vista gorda y permitiendo que este tipo de vejaciones sigan siendo parte de la normalidad de muchos. Junto a K, iremos descubriendo el entramado que hay detrás de este tipo de organizaciones que, sin ningún tipo de escrúpulo, engaña a mujeres jóvenes alrededor del mundo con la promesa de darles algo a cambio: un trabajo de camarera para que ayuden a su familia, un tratamiento de cáncer para un familiar… cualquier pretexto es válido. Una vez están bajo su poder, las obligan a trabajar vendiendo su cuerpo para pagar una deuda que nunca pueden saldar. Viviremos en nuestra piel el miedo y la angustia que sienten Kassandra y el resto de mujeres debido a la manera de escribir de Bebi, algo que nos hará difícil en más de una ocasión seguir con el libro. De hecho, varias veces tuve que dejar de leer durante un par de días para relajarme, ya que llegué incluso a sentir arcadas más de una vez. Encontraremos muchas metáforas, muchas reflexiones dispersas, nos perderemos indagando dentro de la cabeza de K en sus mejores y peores momentos mientras crece en ella (y en nosotros) el fuego de la revolución.

Para contarnos esta historia ficticia llena de realidad, Bebi nos presenta un elenco de personajes de lo más característico. K es nuestra valiente protagonista, una chica de tan solo 19 años que desde pequeña estará marcada por los negocios a los que se dedica su padre, obligada a una vida rodeada de mafiosos e indeseables que su madre intenta maquillar para que crezca como ‘una niña normal’, que crecerá a la sombra de un padre narcotraficante y ausente y que a pesar de querer desvincularse completamente de ese mundo, se verá metida de lleno en el seno de una de las organizaciones más grandes y peligrosas del gremio, capitaneada por El Rey de Corazones. Veremos cómo va intentando esquivar los golpes de la vida, como tiembla de miedo al verse vencida  y obligada a vigilar a las mujeres que utilizan y como harta de ellos saca fuerzas de flaqueza para avivar el fuego de la venganza que crece dentro de ella. Conoceremos a Ram, el dueño del gimnasio en el que Kassandra se apuntará para aprender a defenderse, un buen tipo que es criminalizado por la sociedad por el simple hecho de pertenecer a la etnia gitana y que ha vivido la violencia de género muy de cerca. También conoceremos los nombres e historias de las mujeres que trabajan en la casa franca, veremos como las tratan Emil y compañía y sufriremos con ellas hasta odiar profundamente y sin excepción a los ‘Hombre de Hielo’. En mi caso particular, siento una repulsa máxima por Kraneo, un sádico misógino que disfruta haciendo daño físico a las mujeres. A parte del tema principal, Bebi también ahonda en temas tan controvertidos como el racismo y la homofobia de forma sutil pero firme. Una novela escrita en un tono duro, no apto para todas las edades, con un mensaje feminista muy claro, lleno de dolor y rabia que nos hace reflexionar sobre una realidad espantosa que muchos no quieren ver. En las últimas páginas podremos encontrar la nota de la autora en la que nos da ciertas explicaciones sobre la simbología utilizada a lo largo de la historia, algo super útil para terminar de entender al cien por cien las metáforas empleadas  y el papel que desempeñan ciertos personajes de la trama. Un libro que es un grito de guerra, una chispa que poco a poco se va convirtiendo en llama para llegar algún día a explotar y cambiar las cosas. Un libro que te rompe en mil pedazos mientras te coge de los hombros y te grita DESPIERTA mientras te sacude.

Nacida en el año 1992, Bebi Fernández es el seudónimo que la escritora utiliza tanto en sus libros como en redes sociales. Memorias de una salvaje es su primera novela, pero ha publicado Indomable y Amor y asco, dos poemarios escritos a lo largo de su infancia y adolescencia. Desde el más absoluto anonimato,  se ha convertido en una de las activistas más combativas y mordazes del feminismo y desde sus redes sociales esta criminóloga se ha convertido en toda una heroína de su generación.

Si todavía no has leído Memorias de una salvaje, podrás encontrarlo aquí. Desde luego, no te dejará indiferente. Si ya lo has leído, ¿qué te ha parecido?

Y ahora, ¡leed insensatos!

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